Un valioso aporte para el estudio de la Laguna del Diario - Por Alfredo Pacheco Ramírez

El ingeniero Sebok (apodado "Gíbili" por sus amigos) llegó a Punta con su Sra. esposa allá por el año 2002, y prendado por los atractivos naturales de la región Punta Ballena arrendó una propiedad en las cercanías de la costa este de la Laguna del Diario, en el barrio conocido como Crescentia. Al poco tiempo de radicarse en el lugar comenzó los trámites de gestión de su residencia definitiva en el país.

Sebok es un personaje polifacético: aplicó sus conocimientos científicos y su lógica ingenieril en disciplinas diversas: le interesa la navegación a vela (incluyendo el diseño y construcción de embarcaciones ), el avistamiento de aves, la Historia Antigua europea y de Medio Oriente (sobre la que ha escrito libros) , la música clásica y -en lo que más me interesó en ese momento, debo admitir- su convicción sobre la necesidad de desarrollar y preservar  servicios ecosistémicos.

Lo conocí en una de mis frecuentes recorridas por la zona -tantas veces infructuosas- en busca de contactar y lograr la adhesión de los lugareños a nuestro movimiento vecinal para lograr la rehabilitación de la Laguna del Diario. Tarea difícil y a veces ingrata, pero en fin,  alguien tiene que ocuparse de ello. Ocasionalmente el éxito corona y compensa muchos sinsabores como veremos a continuación.

"Gíbili" es hombre de pocas palabras; lo invité a asociarse a nuestra Unión Vecinal. Como tantas veces me ha ocurrido, se rehusó a contribuir con el pago de la cuota anual  y menos a incorporarse como socio activo de nuestra Asociación.

-"Mal comienzo", me dije.

Se trata de una estrategia muy conocida y aplicada por tantos exsocios y benefactores ausentes:  son aquellos que se borran, y se "autojustifican" en su deserción.

 Pero a mi sorpresa,  su propuesta fue escueta, concreta, directa, positiva: me respondió que él estaba capacitado para realizar un aporte mucho más valioso que abonar una escuálida cuota  para beneficio de la comarca, cumpliendo su compromiso social como residente del lugar, y que  ofrecía brindar sus conocimientos para ayudar a la UVPB sin ningún interés pecuniario. A partir de allí se creó una gran amistad entre nosotros. Lamentablemente el Ing. Sebok debió abandonar su proyecto de residencia en Uruguay y retornó a Italia por razones de salud.

A continuación narramos a los lectores la gesta de nuestro personaje, que merece difusión a través de nuestro newsletter, como ejemplo para aquellos que podrían integrarse activamente y sin excusas a nuestro diaria faena.

César Sébok (a) Gíbili (¡por entonces ya cerca de los 80 pirulos!) madrugó aquel día 18 de febrero de 2005.  Como buen ingeniero había planificado minuciosamente su tarea. Contó para este operativo con la ayuda de un amigo de la zona, Don Alejandro de Souza, quien aportó una chalana a remo de poca eslora y fondo plano, provista de un pequeño y vetusto motorcito fuera de borda "por si acaso", y contando con la valiosa guía de un baqueano llamado Don Pedro (lamentablemente no conocemos más datos sobre este último). Cargó en el bote la parafernalia compleja de su instrumental científico que Sebok describe con precisión en su informe, más agua mineral y alimentos, y partió desde la playa en la costa sur de la Laguna para recorrer -según sus propias mediciones- el espejo de agua de 79 hectáreas, y los humedales que ocupan los bajíos inundables que cubrían entonces aproximadamente 184 hectáreas.

En total se trata de un área a estudiar de 263 hectáreas cubiertas por las aguas. Una nadería, diría mi madre.

El pequeño grupo de investigadores veteranos (categoría AD HONOREM, no olvidar) realizó en el correr del día nada menos que 18 relevamientos de profundidad:  12 de ellos sobre el eje central Norte-Sur de la Laguna; 2 sobre una línea Este a Oeste para configurar una sección transversal; 3 en distintos puntos de la línea de inicio de los juncales, y 1 más ubicado 100 metros dentro del juncal en el área norte.

Este trabajo se completó con su señalización en un croquis realizado por el Ing. Sebok de puño y letra identificado en su informe como "Anexo II". El relevamiento se complementa con datos sobre el perfil de profundidades, sobre el eje longitudinal, sobre el eje transversal, y  sobre la sedimentación encontrada en el lecho de la Laguna.

Además, y para matar el tiempo:

¡¡ realizó 8 mediciones del PH del agua de superficie,  más  una descripción de la Flora acuática identificando personalmente  34 especies diferentes entre vegetación sumergida, flotante y emergente existentes en el ecosistema!! .

Esto es lo que catalogaría como "un día bien aprovechado por un ingeniero jubilado"

Pero Sebok pensó que a su investigación le faltaba un ingrediente "...como para redondear"...

Así fue:   en los días 4 y 5 de abril de 2005 realizó un trabajo de nivelación en la zona Sur de la Laguna entre la boca del sifón de desagote de la misma y el Río de la Plata del otro lado de la Ruta Interbalnearia.  No viene al caso extendernos en la abundante recopilación de los datos técnicos aportados por el Ing. Sebok en esta oportunidad, basta mencionar que los mismos son exhaustivos, científicamente verificados, y  en esa oportunidad  ya alertan sobre el hecho de que "el nivel del mar es extremadamente variable por acciones meteorológicas extremas"..."el nivel del fondo de la laguna en el punto ?M? del Anexo II es 1.72m por debajo del nivel del mar"...Si no existiera la ruta y se encontrase naturalmente abierto el acceso al mar, las aguas marinas de nuestra medición  llegarían casi hasta el límite de los juncales en el norte de la laguna... (punto "O")."

Finalmente,  como  para ocupar algún rato de ocio, Sebok registra que el 7 de abril, "fuertes lluvias...hicieron crecer el nivel de la laguna 22 cm, quedando el mismo a nivel 0,23 metros por debajo de la boca del sifón". "Teniendo en cuenta que la superficie de la laguna es de aproximadamente 263 hectáreas, la lluvia caída puede considerarse como de 578, 6 mil m3.  Lo que equivale al consumo de 28.930 familias a 20 m3 por familia por mes. Una cifra nada despreciable por ser el resultado de la lluvia caída en solamente un día". Dato relevante de extraordinario interés para las autoridades departamentales,  ya que destaca la importancia potencial de este cuerpo hidrológico que ha sido tan ninguneado durante décadas, y alerta sobre los riesgos a los que hoy nos somete el cambio climático y sus efectos devastadores

Conclusión:

Este notable gesto de altruismo y responsabilidad social debería ser un llamado para todos aquellos  jóvenes (o no,  atendiendo  tanto a la edad del protagonista de nuestra historia, como de algunos miembros directivos de nuestra Asociación), ya sean profesionales,  estudiantes, trabajadores y jubilados, a incorporarse a nuestras filas y tomar como ejemplo este  caso  extraordinario  de contribución  al cumplimiento de los objetivos de la Unión Vecinal.

Aporte  que, puntualizamos,  puede ser tanto pecuniario como de horas de trabajo con destino al bien común. Lo cual obviamente merecerá el agradecimiento y reconocimiento de la Sociedad Civil en acción.

Alfredo Pacheco

Maldonado, enero 02, 2017